Öhlins presenta la GXF30 M.1, su primera horquilla de suspensión para gravel

Öhlins ha presentado la Öhlins GXF30 M.1, su primera horquilla de suspensión diseñada para gravel. La marca sueca, con 50 años de historia en el motor y la mountain bike, entra así en un terreno donde ya están RockShox, Fox o DT Swiss.
La Öhlins GXF30 M.1 tiene 40 mm de recorrido y barras de 30 mm. Según la marca, ese chasis ofrece una rigidez comparable a la de su plataforma de XC de 100 mm, con bastante menos peso. La altura entre eje y corona es de 445 mm y el peso declarado, de 1249 g.
El cartucho es nuevo: un FTX14 monotubo desarrollado solo para esta horquilla. Tiene varias posiciones de compresión y un bloqueo manual en la corona, pensado para el asfalto y las subidas largas. El conjunto de vástago y pistón procede de su horquilla de XC de Copa del Mundo, con los pasos de aceite rediseñados para el recorrido corto.
Admite neumáticos de hasta 52 mm, o de 47 mm con guardabarros, y lleva roscas para accesorios en las botellas. El freno es flat mount, optimizado para discos de 160 mm. Öhlins no ha detallado el eje ni el avance (offset).
La primera serie está limitada a 300 unidades en todo el mundo, en amarillo Öhlins Racing Yellow, dentro de su programa Fast Forward. No se vende online: se pide en las tiendas oficiales de la marca con la referencia M24530-90. Según la nota de prensa, el precio es de 895 € (995 dólares en Estados Unidos). Más información en la web oficial de Öhlins.
Nuestra opinión
Que una marca como Öhlins llegue al gravel confirma que la suspensión delantera ya no es una rareza en esta disciplina. Con 40 mm, la GXF30 M.1 juega en la misma liga que las horquillas DT Swiss F 132, también de 40 mm. Sobre el papel, Öhlins gana en peso (1249 g frente a 1340 y 1380 g) y en paso de rueda (52 frente a 50 mm).
Las dudas están en el montaje. Con 445 mm de eje a corona es más alta que la F 132 (435 mm) y que la mayoría de horquillas rígidas de gravel, así que conviene comprobar que el cuadro está preparado para suspensión. Además, el bloqueo va en la corona y no hay mando remoto: para bloquearla hay que soltar el manillar. Y falta conocer el eje y el avance.
Por precio se sitúa entre las dos DT Swiss (809 y 1149 €). Interesa a quien rueda por pistas rotas o hace rutas largas y ya tiene una gravel preparada para suspensión. Con solo 300 unidades, la pregunta es cuándo llegará una versión de serie.

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