El monoplato en el Gravel

El monoplato en el Gravel

Si existe un tipo de bicicleta que tenga que abarcar más tipos de terrenos y situaciones diferentes esa es sin duda la gravel.

La popularización del gravel en nuestro país es reciente y aún no se han establecido claramente categorías del mismo, pero, sin duda, se identificarán antes o después al igual que sucede en el Mountain Bike, donde, hablar de MTB es muy amplio, ya que poco tiene que ver un MTB de Descenso con un MTB de Cross Country (XCO). Es por ello que las bicicletas son específicas de Descenso, Enduro, Maratón, Cross Country, etc.

Aunque la bicicleta de gravel, si por algo tiene que caracterizarse, es por su polivalencia, debería ajustarse un poco al uso habitual que su dueño va a hacer de ella. Si un usuario, por ejemplo, la utiliza para sus trayectos diarios al trabajo, que impliquen una combinación de zonas urbanas de asfalto con pistas en buen estado que unan localidades, no requerirá de unos neumáticos de un ancho excesivo ni de un taqueado agresivo, que le lastren sin aportarle beneficio alguno. Todo lo contrario si la zona en la que vivimos nos obliga a atravesar firmes más rotos, con algo de piedra suelta, etc.

Sin entrar en si configuraciones más cercanas al MTB, como neumáticos extremadamente anchos, horquillas de suspensión o tijas telescópicas se apartan o no del concepto de gravel, nos centraremos en un aspecto clave que condiciona el uso de nuestra gravel: El desarrollo que monte nuestra bicicleta.

Existen tantos tipos de gravel como tipos de usuarios, pero si excluimos los extremos (que se use sólo como bicicleta de carretera o sólo como bicicleta para terreno MTB) y nos centramos en la polivalencia que una bici de este tipo debería ofrecernos, en principio, debería tener un desarrollo que prácticamente nos permitiera rodar por asfalto casi con tanta capacidad como con una bicicleta de carretera, pero, por otro lado, que su desarrollo nos permitiera a su vez afrontar repechos de gran pendiente que nos podemos encontrar en el campo y afrontaríamos sin problema con una MTB.

Existen configuraciones muy versátiles que, sin llegar a cubrir los extremos, sí que sea acercan bastante a éstos

¿Existe ese desarrollo? ¿Qué inconvenientes tiene por contra tanta amplitud? ¿Y podría encontrarse ese equilibrio en un sistema monoplato (con sus ventajas en cuanto a simplicidad)? Vamos a despejar todas esas dudas.

Esta claro que partimos de la base de que el desarrollo de una bicicleta tradicional de carretera no nos permitiría afrontar los desniveles que nos encontramos en el campo, o bien, subidas largas con porcentajes que no se ven en carretera y que nos harían, si no echar pie a tierra, hacer un esfuerzo muscular que nos acabará pasando factura más adelante o simplemente hará nuestro viaje con alforjas una experiencia desagradable.

Igualmente partimos de la base que una MTB no dispone del desarrollo necesario para permitirnos rodar por asfalto favorable con la capacidad que podríamos hacerlo con una bicicleta de carretera.

Ambas bicicletas están especializadas. Especializadas en el terreno por el que circulan el 95%-100% de las ocasiones.

Si tenemos que aunar ambas especializaciones en una sola bicicleta, está claro que no llegaremos a los extremos: No será ni tan escaladora como una Mountain Bike ni tan rodadora como una bicicleta de carretera, pero si que podrá aproximarse bastante.

Para ello tenemos dos opciones: O bien un grupo de dos platos o bien un grupo con monoplato. En el caso de los dos platos, es un poco más sencillo alcanzar ese objetivo de polivalencia, pero al igual que sucede en el MTB, el monoplato aporta una serie de características que lo hace muy atractivo para los ciclistas que se apartan del asfalto: Tener un bicicleta mucho más simple (sin maneta de cambio de plato ni desviador y con lo que ello significa en condiciones de barro, agua, suciedad), tener una mayor tensión de cadena que se agradece en las zonas bacheadas.

Análisis de las principales opciones monoplato para gravel del mercado

¿Podemos alcanzar esa polivalencia de desarrollos sin renunciar al monoplato? Las opciones más extendidas de que disponemos en el mercado son las siguientes:

GRUPOSISTEMANº VELOCIDADESPLATOCASSETTE (Máximo)
Shimano GRX Mecánico1140, 4211-42
Shimano GRX Di2Electrónico1140, 4211-42
Shimano GRX GS (nuevo 2023)Mecánico1240, 4210-45
Shimano GRX SGS (nuevo 2023)Mecánico1240, 4210-51
Campagnolo EkarMecánico13Fast Gravel: 42
Pure Gravel: 40
Adventure: 38
Endurance: 9-36
Gravel Race: 9-42
Gravel Adventure: 10-44
SRAM Apex-1/Rival-1/Force-1/Red-1Mecánico1140, 42, 4410-42
SRAM Rival/Force/Red XPLR AXSInalámbrico1238, 40, 42, 44, 4610-36
10-44
10-50 (*Mullet)
10-52 (*Mullet)
*Mullet se denomina a la combinación de manetas de carretera con cambio trasero de montaña (En SRAM esto es posible con la gama inalámbrica AX

Si realizamos un cálculo acerca de los metros avanzados por cada uno de ellos (y sus opciones de plato y cassette) en su mayor desarrollo y menor desarrollo, obtenemos la siguiente gráfica de su capacidad rodadora y su capacidad escaladora:

En el gráfico podemos observar, por un lado, algo previsible: Que al optar por un desarrollo más rodador se sacrifica en desarrollo para subir y viceversa, pero, por otro lado, vemos que existen algunas opciones que tienen un buen ranking en ambas facetas.

Si tomamos el «Top 10» de opciones más rodadoras y también el «Top 10» de opciones más escaladoras:

Existen combinaciones en el mercado que se encuentran a la vez entre las más rodadoras y entre las más escaladoras

Podemos ver claramente como opciones como el Sram XPLR (con cambio trasero MTB) en su opción: Plato 44t y Cassette 10-52 se sitúa en la 9ª posición (de las 34 analizadas) en cuando a capacidad rodadora (44-10) y en la 7º posición en cuanto a capacidad escaladora (44-52). En ambas listas aparece también en su opción con cassette 10-50.

Esto quiere decir que se tratarían de unas opciones realmente versátiles. Pudiendo el usuario además realizar pequeñas adaptaciones a esa versatilidad. Por ejemplo, si necesita balancear un poco hacia un desarrollo que nos permita escalar mejor en detrimento de capacidad rodadora, podemos elegir esa opción pero con plato de 42 dientes en lugar de 44.

*Entre estas opciones se encuentra también el nuevo Shimano GRX de 12 velocidades en su versión monoplato SGS con cassette 10-51 y plato de 42 dientes.

En el lado negativo, el gran enemigo de la polivalencia y de los cassettes de un rango tan grande como éstos de MTB de 10-50 ó 10-52 es sin duda el salto entre coronas. Cuando cambiemos de un piñon a otro el salto no será tan gradual como el que tenemos en combinaciones de gravel de más cercanas a las bicis de carretera. Si esto es un factor importante para nosotros, opciones con más velocidades, como las 13v de Campagnolo minimizan esos saltos.

Conclusiones

Por motivos ya comentados tanto en Gravel como en MTB el monoplato conlleva una serie de ventajas en este tipo de ciclismo.

En cuanto a la polivalencia que pueden o no alcanzar el resumen sería:

Gravel de uso polivalente

Para ciclistas cuyo objetivo es un gravel polivalente sin llegar a un gravel de extremos que se parezca o al MTB o a las carreras de carretera, desarrollos que tengan un cassette no-MTB, es decir, los que llegan hasta las 44 dientes serían algo que cubriría ampliamente la mayor parte de sus requerimientos.

Opciones como:

  • Campagnolo Ekar 13v Pure: Plato 40t – Cassette 10-44.
  • SRAM Rival/Force/Red AXS XPLR 12v: Plato 40t – Cassette 10-44.
  • Shimano GRX 12v GS: Plato 40t – Cassette 10-45.

Nos permitirían llegar a subir rampas de bastante importancia así como alcanzar velocidades altas rodando en asfalto sin saltos excesivamente grandes entre piñones.

Si nos interesa más la parte de escalar más cómodos, las mismas opciones con plato de 38t sería una buena modificación, y si por el contrario, queremos salir con la grupeta de carretera y aumentar su capacidad de rodar fuerte, esas opciones pero con el plato de 42t sería nuestra modificación.

NOTAS ACERCA DE NUESTRA EXPERIENCIA: Hablar de lo que puede o no hacerse con un desarrollo es muy subjetivo y va íntimamente ligado a aspectos como la forma física de cada persona, el peso de la misma o las preferencias en cuanto a cadencia deseable que tengamos. Simplemente indicar que desde WebCiclista, siendo ciclistas de nivel medio hemos realizado con esos grupos (específicos de Gravel como el XPLR de SRAM o el Ekar de Campagnolo) y sin ningún problema marchas y competiciones exigentes como: Tierra Estella Epic Gravel 2022 (larga), Madland 2022 (larga), Ranxo UCI Gravel World Series 2022 y 2023, etc. así como pequeñas aventuras con equipaje no muy pesado.

Sin embargo, también hemos realizado con ese desarrollo marchas, como por ejemplo IronGravel 2023 (versión 226km), con gran cantidad de rampas que superan el 20% sobre terreno complicado, de piedra suelta y consideramos que no es el desarrollo ni mucho menos óptimo para un ciclista de nivel medio/medio-alto, debido a lo «atrancado» que obliga a afrontarlas y que no es ni mucho menos aconsejable cuando se están realizando distancias ya considerables. Para pruebas de este perfil, nuestro consejo son combinaciones mixtas Gravel-MTB del apartado siguiente, como por ejemplo un plato de 42t combinado con un cassette de 10-50, para alguien que quiera rodar fuerte en las zonas rápidas de pista y a la vez afrontar con solvencia esas rampas.

Gravel de alta montaña & Gravel Bikepacking

En el caso de querer hacer casi los mismos ascensos de montaña que con una MTB o bien para el caso de querer viajar con nuestra bicicleta, con el importante extra de peso que estas aventuras suponen, lo ideal (en la opción monoplato) sería combinarlo con un cassette de MTB.

Opciones como:

  • Shimano GRX 12v SGS: Plato 40t – Cassette 10-51.
  • SRAM Rival/Force/Red AXS XPLR 12v: Plato 38t – Cassette 10-52.

Nos permitiría subir rampas extremas, o bien ir con menos esfuerzo en rampas normales pero cargados de equipaje. A costa en este caso de saltos grandes entre piñones, que en este tipo de gravel es un mal menor con respecto a otros tipos de gravel, como el de competición, donde sí sería más relevante este aspecto.

Al igual que en el caso anterior, si la combinación de plato de 38 y piñón de 52 nos resulta más que suficiente para cualquier subida y que apenas los usamos, podemos optar por un plato más grande para ganar en capacidad rodadora. O bien irnos a un cassette también de montaña pero de 10-50 para minimizar los saltos entre desarrollos.

Existen opciones realmente polivalentes para la mayoría, siempre y cuando no pretendamos encontrar una combinación con la que competir en carretera y también irnos de bikepacking por los Alpes.

Si buscamos algo intermedio entre los dos tipos de gravel y que nos permitiría un abanico muy amplio: rodar bastante rápido así como subir rampas técnicas realmente pronunciadas, sería algo como un plato de 42t combinado con un cassette de montaña de 10-51 ó 10-52.

En capacidad rodadora sería el equivalente a cuando rodamos en carretera con un plato de 50t y llevando puesto entre el piñón 11-12.

En capacidad escaladora sería equivalente a cuando subimos con una MTB equipada con un monoplato bastante común de 32t y aproximadamente llevando el segundo piñón más grande puesto (42).

Como puede comprobarse existen opciones hoy en día con las que abordar con confianza y rendimiento un gran abanico de terrenos y que son válidas para un amplio espectro de usuarios. No obstante, la industria sigue trabajando en la evolución de los desarrollos y estamos seguros que incluso mejores opciones están por llegar en el ámbito de las configuraciones monoplato, tanto en gravel, como en carretera, donde su inclusión está en una fase aún incipiente.

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